MOLINOS DE VIENTO

Molinos de viento
Óleo
41 x 31
Los atardeceres manchegos, son espectaculares, por eso D. Quijote se quedó alucinado, al ver a sus gigantes enemigos imaginarios bajo la luz de este atardecer,
Qué gigantes? –dijo Sancho Panza.
–Aquellos que allí ves –respondió su amo– de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
–Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

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