jueves, 27 de febrero de 2014

EL OLIVO

Autor: Irene Núñez de Arenas
Titulo: El Olivo
Técnica: Óleo
medidas : 46x38

En la Rabera, hay un olivar y en el olivar un olivo,
longevo, copa ancha de porte erguido, tronco grueso,
 plateado y  de hojas  puntiagudas.
Me acerqué a él y le pregunté ¿ me recuerdas, mi viejo amigo,?
Era una niña que en tu sombra, en tu tronco y en tus ramas,
jugaba yo  con mis primos, de esto mucho tiempo pasó.
 ¿ Porque esa tristeza, amigo?
Vendieron el olivar y mi nuevo dueño se olvidó de mí,
no me poda, ni me cuida, mis ramas se han vuelto silvestres,
mi tronco envejeció, soporto bien el calor, pero me he vuelto
 a las heladas sensible y al fuego le tengo terror,
mi fruto, ha empequeñecido, nadie viene a recogerlo, su
aceite no tiene valor.
Mi aceituna está muy triste, me lo dice su interior, un hueso muy
pequeño, que le llamo corazón.




martes, 18 de febrero de 2014

RAYOS DE SOL

Autor: Irene Núñez de Arenas
Titulo: Rayos de Sol
Técnica: Acrílico
Medidas: 35 x 27

A mi madre.

Bajo la  luz rojiza del atardecer,  el bosque parecía una ensoñación.
 Fantasía o una ilusión, no sé, quizás la ganas de verte, al final del
camino, apoyada sobre un arbol, los rayos del sol proyectaban tu
imagen, era tan real.
Caminé despacio hacía tí, saboreando cada instante de esa visión,
que llenaba mi alma de una inmensa alegría, cuando estuve a tu lado,
extendí el brazo para tocarte, pero mis dedos solo tocaron la corteza
del arbol y en ese momento desapareció el hechizo y volví a descu-
brir una dura realidad, tu ausencia.



lunes, 10 de febrero de 2014

EL ARBOL



Autor: Irene Núñez de Arenas
Titulo:  El Árbol
Técnica: Óleo sobre acrílico
medidas: 27 x 23
Vendida 

El árbol, es una silueta sin rasgos definidos, una figura de color morado, sobre un maravilloso atardecer de la caída de la tarde, espectacular visión, dicen que en el atardecer, es cuando mejor se medita, se reflexiona, los pensamientos y los recuerdos fluyen armoniosos, sintiendo una inmensa paz,  contemplo este fascinante juego de luces y sombras.
El árbol me ha seducido, ha ejercido sobre mí, un magnetismo, una fuerza de atracción que me deja sin voluntad, contemplo hechizada sus ramas,  agitadas por un suave viento.